Conoce la historia detrás del cuerpo estereotipo
Una
mirada a los TCA
Los trastornos de la alimentación se presentan principalmente entre la población de 12 a 25 años de edad según datos proporcionados por el IMSS. Pero pueden presentarse o después de esa edad, es muy importante entender qué el ambiente (lugar donde vives, lugar de trabajo, estación del año etc.) y contexto (momento en que se activo, despertó la conducta.) En el catálogo del Gobierno Federal de guías de práctica clínica SSA 113-008, dice que a la estimación de la incidencia y prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria varía dependiendo del tamaño y edad de la muestra, así como de los métodos de evaluación.
En el año 2000, a nivel mundial, la tasa de
incidencia de anorexia nerviosa en la población de entre 10 y 30 años de edad
fue de 17 y 19 casos entre 100,000 habitantes y en el caso de bulimia es de 50
por cada 100,000 habitantes. La prevalencia para anorexia nerviosa era del 1% y
para la bulimia nerviosa del 1 al 3 %. La anorexia nerviosa y bulimia nerviosa
están relacionadas con una tasa de morbilidad de 33% después de casi 12 años de
la primera admisión en servicios hospitalarios; se han reportado tasas de
mortalidad estandarizada de 9.6, siendo las principales causas de muerte las
arritmias y enfermedades infecciosas. (pag.7)
La asociación contra la
anorexia y la bulimia, cita que tratamiento de los TCA es largo y complejo,
pero debemos recordar que la recuperación es posible y que alrededor del 70% de
las personas afectadas por un TCA lo superan. No hay un tratamiento único y
estándar, sino que se adapta a las características de cada persona. El objetivo
del tratamiento de los TCA exige que se lleve a cabo desde un equipo
multidisciplinar, formado por diferentes especialistas: médico especialista,
psicólogo, enfermero, educador, etc. para poder proporcionar a la persona un
tratamiento integral que aborde todas las causas y consecuencias de la
enfermedad.
Dentro
de las diferentes vertientes para el tratamiento de los trastornos de la
conducta alimentaria, se voltea a ver a la terapia sistémica como un punto de
apoyo crucial para el éxito del tratamiento, pues parte de lo que origina el
trastorno, es la manera de la intercomunicación del individuo con su sistema y
viceversa. La realidad del individuo se construye a través de la conjugación de
clima del alma, mente, espíritu y pensamiento, esté mundo interno lo refleja en
la dimensión externa del cuerpo al mundo de la naturaleza o mundo externo.
Hegel 1
Ludwig
Von Bertalanffy observa los procesos dentro del sistema, pues habla de que en
ellas se encuentran las pautas en la relación que influye en los integrantes
del sistema, lo definió de la siguiente manera “El todo es la suma de las
partes” 2. Pues pensar sistémicamente es ser capaz de observar las
totalidades, centrarse en los procesos de las relaciones, más allá de las
causas. Pues el objetivo cómo terapeuta es captar los patrones de relación con
el fin de inyectar nueva información para la autorregulación del sistema y éste
comience a intercomunicarse de una manera más funcional para cada uno de los
integrantes.
De los
principales elementos de la terapia sistémica es conocer al individuo a través
de su familia, y en su contexto, pues observa y busca patrones en su manera de
comunicarse con su sistema, en pocas palabras cómo dijo Lynn Hoffman “Necesito
conocer a su familia para ayudarlo a usted”3, planteándose y
planteando a los integrantes del sistema la siguiente pregunta, ¿Qué está
ocurriendo aquí que sea bueno?3 Con el objetivo de resaltar las
fortalezas en la interacción entre los actores del sistema y entre todos
generar cambios en la relación según el contexto.
Los
trastornos de la conducta alimentaria se pueden observar como el síntoma que
presenta la familia; es como si se tratase de un constante recordatorio, en su
forma simbólica de la necesidad del cambio. En la terapia sistémica el
individuo enfermo se mueve, cuando alguna de las partes denominadas actoras
cambia, obligando a los demás a hacer un movimiento compensatorio4;
éste se caracteriza como el proceso en que un movimiento, por una de las partes
cambia, entonces el campo del segundo obliga a la otra parte a moverse y así
sucesivamente.
Al involucrarnos en el sistema desde el papel
de terapeuta, nos volvemos participes de los procesos del movimiento en el
campo del sistema, desde una distancia de cadenas de retroalimentación
positivas, para generar un movimiento compensatorio4 así inyectar
información; con la cual el sistema logre autorregula y encuentre su “punto de
equilibrio”4, cómo
lo menciona Boulding a esta etapa se le conoce cómo cese de la actividad.
Llegando a la disposición de “rizo”, cuanto más hay de una cosa, menos hay de
otra, es decir entré mayor paz, armonía, totalidad, autorregulación y equifinalidad
reiné en el sistema abra menos conflicto y enfermedad.
En
conclusión, los trastornos de la alimentación tienen muchas caras, máscaras y
formas, son más complejos de lo que se puede imaginar, mas son un reflejo de la
misma evolución y expresión del humano.
Dependiendo
de la exposición a la conducta que merma la salud será el mismo arraigo a tu
sistema, protégete y cuídate en los primeros escalones de la prevención.
Mtra. Jocelyn Mondragón
Bibliografía
Gobierno
Federal, (2008) Guía de práctica clínica SPG, Prevención y diagnóstico oportuno
de los trastornos de la conducta alimentaria. Recuperado de
Microsoft
Word - SSA-113-08_EyR (udg.mx)
Diccionario
de filosofía (1984) Lo externo y lo interno. Recuperado de
Lo externo y lo interno
(filosofia.org)
Asociación
contra la anorexia y la bulimia (2021) Recuperado de.
Los
tratamientos del TCA - Associació Contra l’Anorèxia i la Bulímia (acab.org)
Notas
1. Diccionario de filosofía 1984
2. Ludwig Von Bertalanffy
3. Lynn Hoffman
4. Kenneth Boulding


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