Dilema difícil de resolver
Las
emociones también comen
Las
emociones primarias, miedo, enojo, alegría, tristeza y aberración, son el
reflejo a un estimulo del exterior, dicho en otras palabras y citando a Van
Gogh “las pequeñas emociones son las grandes capitanas de nuestras vidas y las
obedecemos sin saberlo”.
¿Primero
nace el hambre o la emoción?
Al fin
nació él bebe. Se escucha un grito de alegría a través del pasillo
Gracias,
gracias quiero verlo, es tan pequeño. Dice la mamá
Se
escucha un llanto de un pequeño recién nacido, que por primera vez experimenta
el mundo exterior y sólo logra calmarse hasta estar calientito, con la barriga
satisfecha y seco.
Desde
pequeños el humano a través del cuerpo y el sonido (comunicación verbal y no
verbal) hace saber a su cuidador sus necesidades de comida, amor, pertenencia y
cuidado, que cuando son cubiertas él ser humano en acción demuestra su armonía.
El
hambre es una necesidad fisiológica la cuál en el vientre materno es cubierta
24/7 a través del cordón umbilical, pero al nacer él bebe debe aprender a
cubrir está necesidad por el mismo, por eso si un bebe siente hambre va a
llorar hasta ser cubierta o cansarse, lo que suceda primero. Lo ideal es que
ese bebito sea atendido y que poco a poco vaya relacionando las sensaciones y
emociones de su cuerpo con acciones, no importa que a esa edad no sepa identificar
la emoción. Esa enseñanza idealmente llegará después.
Pero
resulta que las emociones, así como el hambre se siente en el cuerpo y la
persona necesita aprender a escuchar y gestionar la necesidad que su cuerpo/mente
le pida ser cubierta.
El
ciclo de la alimentación se compone de un estímulo que llega al hipotálamo
lateral en forma de algo que se llama hambre, el estímulo enviado por el
emisor (el cuál dependerá de si proviene por un descenso del nivel de glucosa
en sangre, o si está entrando la glucosa lentamente a la célula debido a
niveles bajos de insulina, o por el contrario altos niveles de insulina y poca
glucosa en las células etc.) codifica el mensaje a través de neuronas para
enviar un mensaje esperando alivio al hambre.
A la
par de toda esta revolución química, biológica y fisiológica del organismo, se
generan emociones alrededor de la sensación del hambre y dependiendo de la
conciencia, autocuidado, resiliencia y red de apoyo será el transito por ese
mar de estímulos que suceden en apenas unos segundos. De estas aristas nace un
término llamado hambre hormonal, pues de principio a fin el equilibrio o
desequilibrio en la habitualidad del día a día las hormonas influyen en las
emociones; pero no todos reaccionan de la misma manera, eso depende del
contexto externo e interno (información genética, por ejemplo) aprendido ya sea
consciente o inconscientemente actuamos a través de ellas.
El hambre también se puede estimular a través de los sentidos cómo la vista y el olfato, es decir éste no siempre surge por factores internos cómo el descenso de glucosa en sangre, también puede venir de factores externos por ejemplo de percibir el dulce aroma de un pan recién salido del horno.
Las esencias de cardamomo, comino y cítricos, son
excelentes para estimular el apetito.
·
Cardamomo:
Aunque puede resultar muy fuerte al principio, esta especia suele fomentar que
se abra el apetito, tanto en las personas mayores como también en los niños.
·
Comino: También es útil para el mismo fin, con
cierta reserva de utilizar la medida adecuada.
·
Aromas
cítricos: Está
demostrado que estimula el apetito de una forma práctica y sencilla, es
excelente para ser utilizado a cualquier edad.
La
aromaterapia puede ser un excelente aliado para comenzar a generar una sana
relación con la sensación de hambre, pues podrás comenzar a relacionar ciertos
aromas con una sensación agradable y placentera. Sin olvidar que en algún punto
es importante indagar de donde surgen esas emociones, para comenzar a aplicar
estrategias funcionales, saludables y sostenibles.
¿Quieres
aprender a conciliarlas?
Puedes
comenzar un diario donde escribas la manera en que identificas que tu cuerpo te
hace saber que ya siente hambre, procura hacerlo en el momento del día que te
resulte más fluido y ser lo más detallista posible.
Una
sana relación con los alimentos comienza por las emociones surgidas al comer.
Mejorando
tus hábitos un paso a la vez
Escrito
por: Dra. Liliana Sosa, Mtra. Jocelyn, Coach Citlalli.
🤩🦦🤓
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